Nos volcamos en elogios hacia la madera del olivo, no puede ser de otra manera, pues, verdaderamente realizar esta pequeña obra fue una gozada. El pié de la lámpara en sí, nos recuerda a una columna dórica, si observamos la pieza, veremos que consta de tres partes principalmente, una basa, un fuste, y un sencillo capitel, es por tanto, una figura de inspiración personal.
No obstante, la verdadera magia de esta lamparita reside en la propia madera, no en su forma, que nosotros le dimos, es decir, lo que realmente nos sorprendió es su esencia. Conforme realizábamos las operaciones de torneado sucesivamente, nos aparecían los veteados característicos de esta madera, sus formas curvas, casi en espiral a veces, como si de una mancha se tratara, las tonalidades del color, en constante y arbitrario cambio, nos iba guiando hasta la consecución final de la pieza.
Ciertamente, es una lámpara de lujo.
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