
Esta es una de mis primeras prácticas con el torno, se trata de un pequeño florero en madera de olivo, sencillo, pero muy práctico y decorativo, apto para centro de mesa, mesitas de noche, etc. Destacan en él las preciosas vetas de la madera de olivo, pero sobre todo, los cambios de colores y tonalidades, dándole un aspecto sinuoso y suave, realzados por el brillo del barniz.
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